EL TIEMPO PASA
El tiempo pasa y no nos damos cuenta hasta que ocurre algo que nos hace pararnos y reflexionar.
Esta mañana he ido a la sala de exposiciones del Ayuntamiento para ver la muestra de casas de muñecas, que ya terminaba. Al entrar, me he encontrado con mi amiga Celia que, en nuestra infancia, íbamos al colegio juntas y éramos inseparables. Ella iba acompañada de una amiga y me han invitado a ver las casitas con ellas.
Lo he pasado muy bien, porque ellas tienen su propia casa de muñecas y contaban las piececitas de los interiores que tenían o que se habían regalado y decía Celia que los trapitos de costura que hacíamos en el colegio los había utilizado para colcha de una camita o para hacer un mantelito para una mesita. Me hacía gracia.
Cuando llegó la hora de cerrar y nos fuimos a nuestras respectivas casas, iba yo caminando por la acera que da el sol y me iba acordando de nuestra infancia, ese tiempo del despertar de la inocencia.
Iba recordando cuando íbamos a casa por lo que es ahora la Gran Vía, que antes estaban ahí las vías del tren, pero que ya las habían levantado y habían quitado todos los restos ferroviarios y habían echado gravilla en el suelo y habían puesto allí los caballitos por las fiestas y, cuando se los llevaron, dejaron una caseta sobre una plataforma con escaleras y nos dejaron entrar. Era una caseta que tenía que ver con el campo y la ganadería.
Cuando estuvimos dentro era como si estuviésemos dentro del cuerpo de una vaca, que no nos interesaba nada y todo fue entrar y dar la vuelta rápido pero, cuando ya íbamos a salir, resulta que la vaca tenía dentro de su propio cuerpo un ternerito y nos quedamos paradas en seco a observar tal prodigio y salimos y nos preguntábamos que cómo podía ser eso y nos entró la risa y nos tapábamos la boca con nuestras manos cruzadas y nos fuimos para casa.
Cuando llegó el verano, fui con mi familia al pueblo. Como entonces no íbamos con coche, que íbamos en el autobús de línea, no llevábamos juguetes. En el pueblo, las niñas no tenían juguetes, ni una muñeca ni nada. Los niños jugaban con unas pelotas que se hacían ellos mismos con trapos, formando una bola y apretados con lana.
Pues enfrente de nuestra casa estaba el matadero y, cuando mataban una oveja, allá que estábamos para ver todo aquello. Pero un día ocurrió algo sorprendente: al abrir el vientre de una oveja sacrificada se encontraron con que dentro tenía un corderito. Yo fui a casa y le dije a mi madre que una oveja se había comido un cordero o a su hijo, que era muy pequeño y mi madre no dijo nada.
Al terminar el verano, regresamos a Logroño y al colegio. Un día fui a casa de Celia y estábamos las dos haciendo deberes en la mesa camilla del cuarto de estar. Ella salió y vino con un cuento, a todo color, que tenía su padre, que era sanitario pero no se lo había enseñado y lo abrió justo por la página que me tenía que enseñar: era una mujer desnuda y que dentro de su tripa tenía un bebé. Y ya no vimos más porque mi amiga, rápidamente cogió el cuento y lo tiró debajo de la mesa por si entraba su madre y nos veía con aquello y a las dos nos latía el corazón muy deprisa.
Y así es cómo nos fuimos enterando de las cosas, porque entonces nadie nos explicaba de dónde venían los niños y lo teníamos que averiguar por nuestra cuenta.
Pilar
jueves, 20 de mayo de 2010
Difundiendo nuestro proyecto
Un grupo de apoyo de mujeres, impulsado por el Ayuntamiento de Logroño, nos dió la oportunidad, ayer por la tarde, de compartir con ellas un rato y explicarles en qué consiste la iniciativa de los Bancos del Tiempo. Esperemos que les resultara interesante, y que pronto podáis conocerlas todos en persona.
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charla
viernes, 14 de mayo de 2010
Intercambio entre asociaciones
Mañana comienza el primer intercambio entre asociaciones del Banco del Tiempo de
Logroño. En este caso, algunos de nuestros socios darán talleres de plástica, bajo la temática de los Derechos del Niño, a los hijos e hijas de las socias de AMDELAR, Asociación de Mujeres Latinoamericanas en La Rioja.
Las obras de estos pequeños artistas las expondremos alrededor del 20 de noviembre, día en el que se recuerda la aprobación de dichos Derechos por la Asamblea de las Naciones Unidas.
A cambio, ellas nos darán talleres de cocina de diferentes países de Latinoamérica, a los que, por supuesto, estáis todos invitados. Las fechas las publicaremos próximamente.
Logroño. En este caso, algunos de nuestros socios darán talleres de plástica, bajo la temática de los Derechos del Niño, a los hijos e hijas de las socias de AMDELAR, Asociación de Mujeres Latinoamericanas en La Rioja.Las obras de estos pequeños artistas las expondremos alrededor del 20 de noviembre, día en el que se recuerda la aprobación de dichos Derechos por la Asamblea de las Naciones Unidas.
A cambio, ellas nos darán talleres de cocina de diferentes países de Latinoamérica, a los que, por supuesto, estáis todos invitados. Las fechas las publicaremos próximamente.
Concurso de relatos 2010
La Clepsidra.
Lizbeth miraba absorta como los diminutas gotitas de agua cristalina iban cayendo lentamente sobre el suelo del bulbo inferior de la clepsidra, que su abuelo le regalo cuando apenas cumplió los cinco años. Lentamente caían formando un diminuto charco que crecía de forma acompasada e inexorable, mientras su mente y su alma unidas vagaban por los sitios más recónditos de su memoria.
Los solitarios juegos producto de su imaginación, que en aquel jardín paradisíaco franqueado por altos muros de piedra y al otro lado de los cuales se extendía todo un mundo que ella desconocía, habían conformado su infancia. A veces, trepaba por las gruesas ramas del magnolio y miraba las tierras que se perdían en el horizonte deseosa de escapar de su jaula de oro, donde tenía todo a lo que materialmente se puede aspirar.
Las gotitas formaban círculos concéntricos al caer sobre el agua que se iba depositando, entonces recordó su adolescencia entre el internado suizo y los veranos a cargo de la tía Agnes, nadie pudo obtener una educación más refinada y exquisita, pero anhelo siempre los juegos, las correrías por las calles de los pueblos, incluso el pelear y discutir con alguien de su edad, poder mancharse la ropa y no preocuparse por que se rompiera.
Cada vez quedaba menos agua en la parte superior del reloj, ella iba de un recuerdo a otro sin poder hacer nada por evitarlo. Rememoro cómo habían concertado su matrimonio con el primogénito de una de las mejores familias de la ciudad, su vida seguía siendo lo que cualquiera podía anhelar, siempre lo mejor de lo mejor y poco después, tres hijos tan perfectos y maravillosos, como su perfecta y maravillosa vida.
Apenas quedaba unas pocas gotas por pasar al otro lado, ahora había tomado una decisión, cuando cayó el último ápice de líquido, metió la clepsidra con el resto de sus pertenencias en la maleta, la cerró, bajó lentamente las escaleras, y volvió las puertas de todas las habitaciones hasta oír el resbalón del picaporte.
Salió de la casa sin mirar atrás y dio el primer paso para empezar a vivir su existencia, no sabía que pasaría a partir de ahora, que le depararía el futuro, donde, de qué y con quien pasaría los años que le quedaban, quería intensidad, naturalidad, espontaneidad, frescura, en una palabra quería aprender a vivir y esperaba que no fuese demasiado tarde, tenia tanto que hacer y le parecía que le quedaba tan poco tiempo. La suave brisa le acariciaba el rostro y a pesar de que las lágrimas corrían por sus mejillas sonreía esperanzada.
Caminaba con paso tranquilo y firme por el bulevar mientras los rayos del sol atravesaban las ramificaciones de los arces, la ciudad bullía en actividad, la gente deambulaba en todas las direcciones, los niños jugaban en plazas y parques, los coches transitaban por la calzada, las fuentes cantarinas chapoteaban… Un mundo nuevo se abría a sus ojos lleno de luz y color.
Gloria
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Concurso de relatos 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
Concurso de relatos 2010
Los últimos rayos de sol de una tarde de junio entraban por los cristales y se filtraban a través de las cortinas dando a la sala una sensación acogedera de tranquilidad. Sansón, el indolente gato de la casa, parecía haber tomado la decisión de pasar toda la tarde tumbado en el brazo del sofá. Julián Arteaga leía (uno de sus vicios) A sangre fría de Truman Capote. Se levantó para coger un cigarrillo, otro de sus vicios y Sansón, sin moverse, levantó las orejas como advirtiendo que controlaba cada uno de sus movimientos
Flanqueado por dos dibujos a plumilla, la habitación contaba con un espejo a media altura, debajo del cual había un mueble con cajones y fotografías en su superficie. Julián Arteaga vio su cuerpo reflejado en él con unas entonaciones violáceas. No le hizo caso.
Abrió un cajón y sacó un purito. Se quedó pensando y miró al espejo. El siempre había sido barbilampiño, si no imberbe; cuando hizo el servicio militar no le hacía falta afeitarse para pasar las revistas y poder salir de paseo y, ahora se encontraba con una barba corta, arreglada pero también entrecana. Entró su hija Andrea.
-No deberías fumar papá - dijo -. Mamá dice que la cena estará lista dentro de una media hora.
-Hay tantas cosas que no debiera hacer – pensó Julián Arteaga -.
De la cocina salía un aroma a pescado con comino.
Una de las fotografías que había sobre la repisa del mueble, mostraba a una niña de cuatro años aproximadamente, de cara redonda, nariz chata, labios carnosos y una media melenita oscura. La chica que ahora buscaba algo en los cajones, que había roto el sosiego de la sala y que hacía que Sansón moviese el rabo era alta, de cara fina y alargada, con gafas de montura metálica roja y con una larga melena recogida con una goma.
-Dentro de poco me dará nietos –musitó Julián Arteaga.
-¿Decías algo papá? –preguntó ella.
-Nada cariño –contestó él. Bueno sí; que si falta media hora me podías traer una cervecita (otro de sus vicios).
-Te dejas servir como un marajá –dijo ella cogiéndole de un moflete. Ahora te la traigo. Y salió cerrando la puerta tras de sí. Sansón dejó de mover la cola.
Julián Arteaga volvió a concentrarse en el espejo. Tenía las orejas más grandes que antes. En algún lugar había oído o leído que las orejas no dejan de crecer nunca. Sonrió malintencionadamente y notó que las arrugas que se le formaban a ambos lados de sus labios eran más pronunciadas y más numerosas de lo que recordaba. Hizo la misma prueba frunciendo el entrecejo y el resultado fue similar en todo el espacio que ocupaba la frente.
¡Gracias a Dios aún tengo una buena mata de pelo¡ -reflexionó.
Se colocó el purito en la boca para encenderlo y entonces se fijó en su mano. Dedos finos, largos y uñas bien arregladas. Quizás un poco largas para el gusto de algunos, pero a él le gustaban así. Le sorprendió las venas que la recorrían: muy marcadas, como si fueran ríos de vida. Se acordó de su abuela cuando desgranaba alubias y de su madre bordando florecillas de colores sobre un bastidor; las dos tenían las mismas manos que él.
Andrea volvió con la cerveza y acarició a Sansón que ronroneó con intención indeterminada.
-Toma marajá, ¡qué suerte tienes que no engordas como el resto de los seres humanos! ¿Qué tal está el libro? Parece que te tiene enganchado. Te pones a leer y te olvidas de todos y de todo. Se te pasa el tiempo volando.
-Al contrario cariño –contestó Julián Arteaga-. Yo creo que cuando lees un buen libro o, mejor dicho, cuando te gusta el libro que lees, el reloj se detiene, el mundo se para y el tiempo que ha invertido el escritor en escribir el libro reinvierte en ti; es como si sumases su tiempo al tuyo, de esta manera cuanto más lees más joven te haces.
-Eso lo dices para que lea más –replicó ella-.
-No, eso lo digo porque es lo que creo –dijo él-.
-Vamos a cenar lunático –ordenó Andrea- y quítate el purito de la boca que no haces más que fumar.
Anochecía; la sala se había quedado en penumbra. Guardo de nuevo el purito en la caja y salió. Sansón había desaparecido.
La luz de la lámpara fluorescente le molestó en un primer momento. Varios olores se mezclaban en la cocina. La mesa estaba preparada. Julián Arteaga abrió el frigorífico y dejó la cerveza que no había abierto.
Rosa, su mujer, preguntó:
- ¿Esperamos al niño? Ya no puede tardar mucho.
- ¡Veintisiete años y todavía le sigues llamando niño!-. Se acercó y le rodeó la cintura con sus brazos al tiempo que le daba un beso en el cuello.
Rosa era su mayor vicio y no estaba dispuesto por nada en el mundo a renunciar a él.
-¿Sabes? Me he mirado en el espejo -.
-¿Y qué has visto? ¿Un abuelito?
El le dio la vuelta, miró sus ojos azules como un mar donde podían naufragar miles de deseos, le besó los labios y le contestó:
-No, en el espejo solo había un joven enamorado.
Sixto
Flanqueado por dos dibujos a plumilla, la habitación contaba con un espejo a media altura, debajo del cual había un mueble con cajones y fotografías en su superficie. Julián Arteaga vio su cuerpo reflejado en él con unas entonaciones violáceas. No le hizo caso.
Abrió un cajón y sacó un purito. Se quedó pensando y miró al espejo. El siempre había sido barbilampiño, si no imberbe; cuando hizo el servicio militar no le hacía falta afeitarse para pasar las revistas y poder salir de paseo y, ahora se encontraba con una barba corta, arreglada pero también entrecana. Entró su hija Andrea.
-No deberías fumar papá - dijo -. Mamá dice que la cena estará lista dentro de una media hora.
-Hay tantas cosas que no debiera hacer – pensó Julián Arteaga -.
De la cocina salía un aroma a pescado con comino.
Una de las fotografías que había sobre la repisa del mueble, mostraba a una niña de cuatro años aproximadamente, de cara redonda, nariz chata, labios carnosos y una media melenita oscura. La chica que ahora buscaba algo en los cajones, que había roto el sosiego de la sala y que hacía que Sansón moviese el rabo era alta, de cara fina y alargada, con gafas de montura metálica roja y con una larga melena recogida con una goma.
-Dentro de poco me dará nietos –musitó Julián Arteaga.
-¿Decías algo papá? –preguntó ella.
-Nada cariño –contestó él. Bueno sí; que si falta media hora me podías traer una cervecita (otro de sus vicios).
-Te dejas servir como un marajá –dijo ella cogiéndole de un moflete. Ahora te la traigo. Y salió cerrando la puerta tras de sí. Sansón dejó de mover la cola.
Julián Arteaga volvió a concentrarse en el espejo. Tenía las orejas más grandes que antes. En algún lugar había oído o leído que las orejas no dejan de crecer nunca. Sonrió malintencionadamente y notó que las arrugas que se le formaban a ambos lados de sus labios eran más pronunciadas y más numerosas de lo que recordaba. Hizo la misma prueba frunciendo el entrecejo y el resultado fue similar en todo el espacio que ocupaba la frente.
¡Gracias a Dios aún tengo una buena mata de pelo¡ -reflexionó.
Se colocó el purito en la boca para encenderlo y entonces se fijó en su mano. Dedos finos, largos y uñas bien arregladas. Quizás un poco largas para el gusto de algunos, pero a él le gustaban así. Le sorprendió las venas que la recorrían: muy marcadas, como si fueran ríos de vida. Se acordó de su abuela cuando desgranaba alubias y de su madre bordando florecillas de colores sobre un bastidor; las dos tenían las mismas manos que él.
Andrea volvió con la cerveza y acarició a Sansón que ronroneó con intención indeterminada.
-Toma marajá, ¡qué suerte tienes que no engordas como el resto de los seres humanos! ¿Qué tal está el libro? Parece que te tiene enganchado. Te pones a leer y te olvidas de todos y de todo. Se te pasa el tiempo volando.
-Al contrario cariño –contestó Julián Arteaga-. Yo creo que cuando lees un buen libro o, mejor dicho, cuando te gusta el libro que lees, el reloj se detiene, el mundo se para y el tiempo que ha invertido el escritor en escribir el libro reinvierte en ti; es como si sumases su tiempo al tuyo, de esta manera cuanto más lees más joven te haces.
-Eso lo dices para que lea más –replicó ella-.
-No, eso lo digo porque es lo que creo –dijo él-.
-Vamos a cenar lunático –ordenó Andrea- y quítate el purito de la boca que no haces más que fumar.
Anochecía; la sala se había quedado en penumbra. Guardo de nuevo el purito en la caja y salió. Sansón había desaparecido.
La luz de la lámpara fluorescente le molestó en un primer momento. Varios olores se mezclaban en la cocina. La mesa estaba preparada. Julián Arteaga abrió el frigorífico y dejó la cerveza que no había abierto.
Rosa, su mujer, preguntó:
- ¿Esperamos al niño? Ya no puede tardar mucho.
- ¡Veintisiete años y todavía le sigues llamando niño!-. Se acercó y le rodeó la cintura con sus brazos al tiempo que le daba un beso en el cuello.
Rosa era su mayor vicio y no estaba dispuesto por nada en el mundo a renunciar a él.
-¿Sabes? Me he mirado en el espejo -.
-¿Y qué has visto? ¿Un abuelito?
El le dio la vuelta, miró sus ojos azules como un mar donde podían naufragar miles de deseos, le besó los labios y le contestó:
-No, en el espejo solo había un joven enamorado.
Sixto
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Concurso de relatos 2010
miércoles, 5 de mayo de 2010
Nuevo Banco del Tiempo en Alsasua
Como sabéis, el lunes día 3 nos acercamos a la Ikastola Iñigo Aritza para dar una charla acerca del funcionamiento de los Bancos del Tiempo. Allí tuvimos la oportunidad de intercambiar impresiones con Hada y Gixane, las dos personas que están poniendo en marcha el proyecto en Alsasua –Navarra-, así como con algunos de los futuros socios que también se pasaron por allí.El nacimiento de un nuevo Banco del Tiempo siempre es una buena noticia, así que desde aquí les mandamos mucho ánimo a todos y les invitamos a visitarnos cuando quieran. ¡Suerte!
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Alsasua,
charla,
Otros Bancos del Tiempo
viernes, 30 de abril de 2010
Concurso de relatos 2010
BARRÍA
cada mañana la casa y el pedazo de calle. Un día, se amontonó la pelusa nueva sobre la vieja. Y, en adelante,
fueron olvidadas bajo el peso continuo de los resplandores grises de las recién llegadas.
Se sentó en la mecedora frente al balcón abierto... un cimbreo imperturbable...por él desfilarían lentos días y noches de silencio. Su mente vaciándose con el viento penetrado en el cuarto.
Un amanecer, se levantó natural y dejó tras de sí la puerta de la casa abierta. Su figura se desvaneció en un horizonte curvado.
La mecedora continuó asintiendo luna o sol, hasta detenerse sobre dos puntos de la superficie. La pelusa lo cubrió todo a hilvanes de viento.
Surgió el sol por un horizonte, y desapareció la casa definitivamente.
Araceli
cada mañana la casa y el pedazo de calle. Un día, se amontonó la pelusa nueva sobre la vieja. Y, en adelante,
fueron olvidadas bajo el peso continuo de los resplandores grises de las recién llegadas.
Se sentó en la mecedora frente al balcón abierto... un cimbreo imperturbable...por él desfilarían lentos días y noches de silencio. Su mente vaciándose con el viento penetrado en el cuarto.
Un amanecer, se levantó natural y dejó tras de sí la puerta de la casa abierta. Su figura se desvaneció en un horizonte curvado.
La mecedora continuó asintiendo luna o sol, hasta detenerse sobre dos puntos de la superficie. La pelusa lo cubrió todo a hilvanes de viento.
Surgió el sol por un horizonte, y desapareció la casa definitivamente.
Araceli
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Concurso de Relatos
viernes, 23 de abril de 2010
Concurso de relatos 2010
Miré el reloj. Las cinco y diecisiete minutos. Cerré los ojos.
El tiempo parecía arrastrar su panza de infinitas fracciones contra un suelo viscoso y áspero. Abrí los párpados. Todo era azul intenso, cielo rebosante de luz que presiente los ardores del ocaso. Celeste perfecto que no quema ni satura los fotogramas.
Era la calma que precede al colapso. Ahí estaba la higuera con sus hojas cuajadas de vida. El gusano con su trobóscide espinada galopando las cordilleras del envés.
Diminutas esferas de agua condensada formando esculturas efímeras. El aire invadido de aromas de incienso y jazmín y té verde y sudor y aceite de sésamo y tal vez plástico quemado. La amenaza de una noche repleta de soledades. La nostalgia de aquellas veladas jamás soñadas, nunca repetidas. El atisbo de un viejo aburrimiento, de la gravidez del cuerpo adormecido, de las horas rotas por la insensatez de las malas costumbres. Y el mar.
El mar. La mar repleta de murmullo y espumas. La ruptura de las olas en las rocas oscuras -y todavía astilladas, vehementes, enhiestas-, acallada tan sólo por la levedad del viento.
Regresé la mirada a los dígitos. Las cinco y dieciocho minutos. Llegaste tú.
Y no pude hacer nada más, ni quise, que dejarme arrastrar hasta el imán de tus ojos. Y sumergirme en él. Tus pupilas diminutas flotando en galaxias sin medida. El iris palpitante que te revela. La puerta de las esencias que te habitan. No emití sonido alguno. Quedé sin boca, sin manos, sin pies, sin oídos.
De tu mirada comencé a salir por una espiral en su costado y entonces contemplé, asombrado, el comienzo del día.
Iñigo
El tiempo parecía arrastrar su panza de infinitas fracciones contra un suelo viscoso y áspero. Abrí los párpados. Todo era azul intenso, cielo rebosante de luz que presiente los ardores del ocaso. Celeste perfecto que no quema ni satura los fotogramas.
Era la calma que precede al colapso. Ahí estaba la higuera con sus hojas cuajadas de vida. El gusano con su trobóscide espinada galopando las cordilleras del envés.
Diminutas esferas de agua condensada formando esculturas efímeras. El aire invadido de aromas de incienso y jazmín y té verde y sudor y aceite de sésamo y tal vez plástico quemado. La amenaza de una noche repleta de soledades. La nostalgia de aquellas veladas jamás soñadas, nunca repetidas. El atisbo de un viejo aburrimiento, de la gravidez del cuerpo adormecido, de las horas rotas por la insensatez de las malas costumbres. Y el mar.
El mar. La mar repleta de murmullo y espumas. La ruptura de las olas en las rocas oscuras -y todavía astilladas, vehementes, enhiestas-, acallada tan sólo por la levedad del viento.
Regresé la mirada a los dígitos. Las cinco y dieciocho minutos. Llegaste tú.
Y no pude hacer nada más, ni quise, que dejarme arrastrar hasta el imán de tus ojos. Y sumergirme en él. Tus pupilas diminutas flotando en galaxias sin medida. El iris palpitante que te revela. La puerta de las esencias que te habitan. No emití sonido alguno. Quedé sin boca, sin manos, sin pies, sin oídos.
De tu mirada comencé a salir por una espiral en su costado y entonces contemplé, asombrado, el comienzo del día.
Iñigo
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Concurso de relatos 2010
viernes, 16 de abril de 2010
Concurso de relatos 2010
ES TIEMPO DE MORIR
(Frases cotidianas y otras que no lo son tanto, casi lapidarias)
Te regalo mi tiempo. Te doy mi tiempo. No es verdad, tan sólo el que no necesito, el que me sobra. Quiero que se pierda.
-¿Quedamos?
-No tengo tiempo, voy a ... También podría ir mañana o nunca.
-¿Tienes un minuto?
- No, ya lo siento. Llego tarde. ¿Dónde? Mañana te llamo, más mentiras. No tengo su número.
-¿Vienes?
- Estoy ahí en diez minutos. Nunca llegaré a tiempo.
Sueños repletos de ansiedad. Tardo seis horas en hacer la maleta. El tren de la vida no me ha esperado.
Este fin de semana me han robado una hora. Ya no la recuperaré. Ahora no quiero ahorrar. Deseo despilfarros.
En octubre, cuando gentilmente me la devuelvan, ya no viviré.
Cuando las 2 sean las 3 de este marzo ventoso, mis sueños serán más cortos. Perderé la sensación de tus manos en mis caderas.
Una hora menos de soledad y de desamor. Menos lágrimas, menos cigarrillos, menos tiempo.
Cuando los relojes se detengan y las almas vaguen, entonces y sólo entonces, será tiempo de morir.
Teresa
(Frases cotidianas y otras que no lo son tanto, casi lapidarias)
Te regalo mi tiempo. Te doy mi tiempo. No es verdad, tan sólo el que no necesito, el que me sobra. Quiero que se pierda.
-¿Quedamos?
-No tengo tiempo, voy a ... También podría ir mañana o nunca.
-¿Tienes un minuto?
- No, ya lo siento. Llego tarde. ¿Dónde? Mañana te llamo, más mentiras. No tengo su número.
-¿Vienes?
- Estoy ahí en diez minutos. Nunca llegaré a tiempo.
Sueños repletos de ansiedad. Tardo seis horas en hacer la maleta. El tren de la vida no me ha esperado.
Este fin de semana me han robado una hora. Ya no la recuperaré. Ahora no quiero ahorrar. Deseo despilfarros.
En octubre, cuando gentilmente me la devuelvan, ya no viviré.
Cuando las 2 sean las 3 de este marzo ventoso, mis sueños serán más cortos. Perderé la sensación de tus manos en mis caderas.
Una hora menos de soledad y de desamor. Menos lágrimas, menos cigarrillos, menos tiempo.
Cuando los relojes se detengan y las almas vaguen, entonces y sólo entonces, será tiempo de morir.
Teresa
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Concurso de Relatos,
ES TIEMPO DE MORIR
Trueque de libros
Libros disponibles en la oficina para intercambiar:
Si te interesa alguno, o varios, trae los libros que tengas en casa y que ya no queráis, y los cambias por estos. Las variaciones se irán publicando en el Blog.
- Te di la vida entera- Zoé Valdés.
- La magnitud de la tragedia- Quim Monzó.
- Un pequeño inconveniente- Mark Haddon
- Chris- Paul May
- Amor radiante- Valerie Sherwood
- Madre Tierra, Padre Cielo- Sue Harrison
Si te interesa alguno, o varios, trae los libros que tengas en casa y que ya no queráis, y los cambias por estos. Las variaciones se irán publicando en el Blog.
Aquí podéis ver el primer intercambio, realizado durante la reunión del pasado lunes.
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intercambios de libros.,
Reunión
jueves, 15 de abril de 2010
Exposición de cerámica
Aquí podéis ver la visita guiada que nuestra socia Pilar ofreció al Banco del Tiempo a la exposición de cerámica de las Bodegas Darien. ¡Muchas gracias Pilar!
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Exposición,
Intercambios de grupo.
lunes, 12 de abril de 2010
Taller de asertividad
Taller de asertividad
Día 13 de abril en la Casa de las Asociaciones de 18:00 a 20:00.
Conlleva gasto de 2 horas y es necesario inscribirse.
*A través de algunas pautas y ejercicios, trataremos de aprender a resolver conflictos cotidianos que pueden llegar a más por problemas de comunicación.
Día 13 de abril en la Casa de las Asociaciones de 18:00 a 20:00.
Conlleva gasto de 2 horas y es necesario inscribirse.
*A través de algunas pautas y ejercicios, trataremos de aprender a resolver conflictos cotidianos que pueden llegar a más por problemas de comunicación.
Reunión del Banco del Tiempo
Os recuerdo que esta tarde es la reunión de abril del Banco del Tiempo y que aprovecharemos para hacer intercambio de libros:
A partir de las 18:30 horas en La Casa de las Asociaciones (C/ Paseo Francisco Sáenz Porres, 1-3 – Bajo –Está por la zona del cementerio.-)
Haremos intercambio de libros (máximo 5 por socio) de dos tipos:
Préstamo: os dejáis libros unos a otros, que después podréis depositar en el Bdt para que el dueño lo recoja.
Trueque: os intercambiáis libro por libro de forma definitiva. Sobre todo en este caso, es importante que los ejemplares estén en buen estado.
Espero que nos veamos esta tarde
A partir de las 18:30 horas en La Casa de las Asociaciones (C/ Paseo Francisco Sáenz Porres, 1-3 – Bajo –Está por la zona del cementerio.-)
Haremos intercambio de libros (máximo 5 por socio) de dos tipos:
Préstamo: os dejáis libros unos a otros, que después podréis depositar en el Bdt para que el dueño lo recoja.
Trueque: os intercambiáis libro por libro de forma definitiva. Sobre todo en este caso, es importante que los ejemplares estén en buen estado.
Espero que nos veamos esta tarde
miércoles, 31 de marzo de 2010
¡Vacaciones!
Os recuerdo cuales serán los horarios de oficina durante estos días de Semana Santa:
Oficina de la UPL: cerrada del 1 al 11 de abril.
Oficina de la UR: cerrada del 1 al 7 de abril.
Aunque los días 5, 6 y 7 no os podamos atender en persona, seguiremos respondiendo al correo electrónico o a través del programa de gestión.
¡Que disfrutéis mucho de estos días y hasta la vuelta!
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Semana Santa,
vacaciones
miércoles, 20 de enero de 2010
Aprende a utilizar el programa de gestión del Bdt
Para ser totalmente autónomos como socios deL Bdt, nada como saber usar el programa de gestión a la perfección. Es sencillo, solo tenéis que aprenderos las cuatro claves básicas para manejarlo.Varios socios darán un taller sobre el mismo al que ya os podéis apuntar. Como tenemos dos horas, también se tratarán otros temas de informática básica como el uso del correo electrónico, blog del Bdt…
Será en la Universidad de la Rioja:
Sala de Informática nº 2 del Edificio Quintiliano –C/ La Cigüeña, 60-, para el día 17 de febrero, miércoles, en horario de 18:00h a 20:00h.
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Programa de gestion,
taller
martes, 19 de enero de 2010
Carnaval
¡Olvidémonos de la cuesta de Enero! ¡¡¡Es Carnaval!!!El próximo 13 de febrero es el desfile de Carnaval por las calles de Logroño, y para no ser menos, nosotros, los socios del Banco del Tiempo, también queremos disfrutar de este día tan especial en el que podemos ser lo que queramos detrás de una careta!
Para que el Ayuntamiento de Logroño nos subvencione tenemos que ser 30 por lo menos, ir disfrazados toooodos iguales, tener 5 músicos mínimo que amenicen nuestra marcha y muuuchas ganas de pasarlo en grande!Pero para ello hay que ponerse las pilas!!!
Antes de este viernes tenemos que tener organizado todo, saber quienes van a participar, motivo del disfraz, músicos, ... y para ello necesitamos de todos vosotr@s, seais o no de Banco del Tiempo! L@s que sepan coser, tocar algún instrumento, y tod@s aquell@s que queráis participar poneos en contacto con la Secretaría antes del este mismo viernes 22 de enero y nos ponemos a ello!!Nosotr@s ya nos hemos puesto a ello..... os esperamos!!¡Un saludo!
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Carnaval
Patinaje sobre hielo
¿Quieres aprender a patinar sobre hielo?
Un socio se ofrece a enseñarnos a patinar. La actividad será el VIERNES 22 de 20:00 a 21:30 en la pista de hielo municipal de Lobete, Si somos más de 10, el precio es aproximadamente 7.50 Euros así que necesito saber cuanto antes a quien le apetece venir, ¿vale?
Imprescindible: manga y pantalones largos y guantes
NIÑOS: CASCO (vale el de la bici)
¡¡Animo!!
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Intercambios de grupo.,
PATINAJE SOBRE HIELO.
miércoles, 13 de enero de 2010
Exposición 'Personas'
El Banco del Tiempo os invita a visitar la exposición 'Personas' organizada por Fundación Cultura y Comunicación con la colaboración de ASPACE Rioja y la Universidad Popular.La inauguración es esta tarde a las 20:00 horas en el hall de la UPL, y a partir de entonces permanecerá expuesta hasta el 5 de febrero.
La muestra fotográfica 'Personas' es el comienzo de una campaña de sensibilización por las personas con discapacidad de la que os iré informando periódicamente.
El objetivo de la muestra es hacer más visibles los derechos de las personas con diversidad funcional y fomentar así la sensibilización de los ciudadanos de Logroño hacia las barreras y oportunidades de las mismas.
La muestra se compone de 17 fotografías en blanco y negro tomadas a los usuarios de ASPACE Rioja acompañadas de textos cortos que recuerdan los derechos fundamentales de todo ser humano independientemente de su condición.
Horario:
lunes a viernes de 09:00 a 14:00
sábados de 10:00 a 14:00
La entrada es libre
jueves, 7 de enero de 2010
¡Feliz Año!
Ya estamos aquí de nuevo. Recuperamos nuestro horario habitual:
De lunes a jueves de 16:00 a 20:00
Viernes de 10:00 a 14:00
Espero veros por la oficina pronto y que hayáis tenido unas Navidades geniales.
De lunes a jueves de 16:00 a 20:00
Viernes de 10:00 a 14:00
Espero veros por la oficina pronto y que hayáis tenido unas Navidades geniales.
Etiquetas:
Año Nuevo,
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vacaciones
martes, 22 de diciembre de 2009
¡Feliz Navidad!

Espero que las fiestas, más que de excusa para no hacer intercambios, sirvan de incentivo para compartir con los socios estos días en los que tenemos un poco más de tiempo libre.
Mañana día 23, de 09:00 a 14:00, el Banco del Tiempo estará abierto. A partir del 24 y hasta el 6 de enero incluido, cerramos. Aún así, si tenéis alguna duda y necesitáis poneos en contacto con la secretaría, podéis mandar un correo a la dirección de siempre (info@bdtlogrono.org) y trataré de contestar lo antes posible.
Solo me queda desearos unas felicísimas Navidades y agradeceros lo fácil y feliz que me habéis hecho mi incorporación a la Secretaría del Banco del Tiempo. Ojala el año que viene sigamos mejorando y disfrutando de los ratos que pasamos juntos.
¡Un abrazo y feliz Navidad!
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